Llevo caminando varios días, lo sé porque mis zapatos no son los mismos y he presenciado distintos amaneceres; inevitablemente siempre termino en el mismo sitio: el lugar dónde estaba el anuncio del cuál sólo queda la valla publicitaria. Me encontré con un par de viajeros de paso que han recorrido antes ésta carretera y me comentan que nunca han visto el anuncio. Es aquí cuando una historia es ya: “casi nada”…