Cansancio

eso sentía porque había recorrido lo que me parecieron kilómetros, ahora no sé si lo hice pues no hay evidencia, aún así no quería regresar, regresar ¿a qué? al café a seguir escuchando a los viajeros con sus historias, si al menos pudiese al hacerlo un intercambio de lugar y la situación y ser yo la protagonista de alguna buena historia, de la historia del anuncio, del vaquero, de su mundo, pero no tenía un sólo elemento para comprobarla y nadie me creería. Entonces me pregunté: ¿acaso yo debo creer todo lo que ellos narran?

El vaquero parecía verosímil cuando me hablaba y yo le creía. Me di cuenta que la realidad es una creencia, y yo le otorgaba ese beneficio casi a cualquiera…

posted : Monday, October 17th, 2011