sabes que habrá consecuencias siempre lo sabes, lo ves claro, aún así transgredes y cruzas del otro lado. Ya estando ahí, nada importa y continúas cabalgando; el tiempo te hace ver que frente a ti hay otra puerta, otra cerca, otra ventana, otro anuncio. Al ver la posibilidad de cruzar te miras las manos, te tocas el rostro y sabes que no eres lo mismo, son las marcas de las consecuencias y lo sabes, lo ves claro y aún así reincides y cruzas otra vez…
La madrugada que yo nací cayó una lluvia de estrellas, yo ni lo sé de cierto porque ni me acuerdo, pero mi madre me lo contó siempre y yo me lo repito como un testimonio innegable de que estoy viva. Ahora más que nunca que duermo sin sueño y camino sin rumbo.
Me he salido de la cafetería a sentarme a la banqueta con mi desprecio y mi indiferencia y noto que he vuelto a fumar, aunque esto de fumar no tiene ya sabor para un muerto con los labios y el cuerpo entumido; he sentido que el humo caliente me recorre como un hilito de vida, el alma cada que exhalo se me va un poco más.
Fumo con estilo como el anuncio y miro las estrellas, son tantas que pretendo encontrar una forma mágica que me diga algo y no hay forma de que la encuentre pero lo pretendo igual, como el vaquero pretendía vivir en un mundo de acción y aventura igual como pretendo habitar ésta y la otra realidad…
un frío recorrió poco a poco mi brazo y se fue extendiendo hasta los pies, me paralizó en ese sitio y me mostró con la otra mano ésta apuntaba hacia enfrente. Al voltear la mirada hacia dónde me indicaba ví la carretera, el pueblo y la cafetería; ésta era la vista desde el anuncio.
En ese momento comprendí todo y resultó lógico, desde esa vista, con ese frío paralizante y con esa lejanía, desde la valla publicitaria era perfectamente comprensible: NO SENTIR…
Es inutil contar las horas que llevo aquí esperando, apenas tengo una idea aproximada y todo vuelve a empezar nuevamente. Éste viaje puede que sea interminable, la lejanía o cercanía del vaquero cuando cabalgábamos juntos por el desierto, era la única forma que yo tenía para sentir el tiempo, ya no digamos aproximarlo. Desde que se fue el tiempo es siempre simultáneo, de hecho no sé si esto ya lo escribí…